Salió de Chile a los 19 años, siguiendo a su hermano mayor
La notable historia de la chilena que conquistó Australia con sus cremas
Lunes 18 de noviembre de 2002
Lino Solís de Ovando G.
Inelda Alarcón creó su ungüento multipropósito para superar las graves quemaduras que tuvo en su rostro, durante un accidentado asado familiar.
Inelda Alarcón Guerrero, o como la conocen en Australia, Inelda Lovi -su esposo se llama Alan John Lovi-, no sería la misma si su carro no hubiese sido impactado por otro automóvil a principios de los 80. Tampoco sería una destacada empresaria y bioquímica si el error de un amigo, durante un asado familiar en Canberra, no le hubiese provocado horribles y dolorosas quemaduras en el lado derecho de su rostro.
Tras la huella de su hermano, Inelda Alarcón llega a Australia en 1970, cuando el estado oceánico tenía como política migratoria recibir sólo a blancos (White Politic). Los negros y orientales eran deportados. Y como su tez es clara, y dentro de su árbol genealógico hay ancestros ingleses, aceptan su programa de intercambio estudiantil e Inelda pisa Melbourne con total libertad, sintiendo que ésa será una buena aventura.
“Mi idea era probar nuevos horizontes. Yo tenía 19 años de edad. Un poco lo que ya había hecho mi hermano, que es ingeniero aeronáutico. Y cuando llego me encanta la sensación de naturalidad de Australia. Hay mucho contacto con la naturaleza acá”, rememora, asciendo esfuerzos por articular el poco español que le queda en la memoria.
La primera vez que me eché mi crema, sentí que recibía frescura. Actualmente no tengo ninguna marca, nada.
Proveniente de una familia muy acomodada de la zona central, Alarcón Guerrero comienza a estudiar enfermería en la Universidad de Melbourne, tomando contacto con pacientes desde los primeros años de estudio, en el Royal Hospital de la ciudad. Atrás quedaba la añeja enseñanza de las Monjas Carmelitas y del Liceo Número 2 de Niñas de Santiago.
“Luego de mi título de enfermería saco otras especialidades y comencé a trabajar con niños, específicamente con los análisis de ph de los menores, dentro del departamento de patología”, cuenta la chilena, quien en 1978 saltaría desde Melbourne a Canberra, una ciudad que la llevaría al estrellato científico y que a ratos la dejaría postrada en casa, pensando en su abuela materna, con la tristeza en desborde.
En su nueva localidad, trabaja como funcionaria pública en algunas reparticiones del gobierno -educativas y de inmigración-, sin embargo, su superación profesional tiene un traspié inesperado: “tuve un accidente de auto que me dejó con problemas para caminar y moverme. Me costaba hacer las cosas, y por eso me aislé en casa. Y como había mucho tiempo libre, comencé a diseñar vestidos de novia y de noche, como una terapia personal. Cuando ya me recuperé un poco más, quise que mi trabajo, que ya se vendía entre amistades o conocidos de eso clientes, tuviese un respaldo académico, por eso me decidí a estudiar diseño. Esa fue mi primera experiencia empresarial, con la marca Made by Inelda”, recuerda.
Ya totalmente recuperada, retoma sus estudios científicos e ingresa a la Escuela de Educación Avanzada, actualmente la Universidad de Canberra, casa de estudios que le concede el diploma en Ciencias Aplicadas, con especialidad en Ciencias Biológicas.
Producto de eso se fija en ella el Commonwealth Scientific & Industrial Research Organization (Csiro), el más importante centro de investigaciones en Australia, que la galardonaría, finalmente, con un sello postal con su rostro, una estampilla de 45 centavos, que se encuentra a la venta como una edición especial.
Pero Inelda otra vez pisa la tristeza. En 1999, estando en un asado familiar junto a su marido -quien tiene un alto cargo en el departamento de Defensa de Australia-, por un error de un amigo, el fuego de la asadera alcanza su rostro y se quema el lado derecho, el hombro y el brazo, perdiendo masa muscular.
“Es un momento de mucha tristeza en mi vida. Lo tomo como una nueva reclusión. Y me escondo. Pero en medio de la tristeza pienso mucho en mi abuela, que era una mujer muy fuerte, e imagino qué habría hecho ella. Yo ya tenía malas experiencias con los médicos, producto de un tratamiento poco efectivo para la tiroides, entonces, con mis conocimientos comencé a hacer mis propias cremas de extractos naturales, hasta que llegué a la fórmula que me pareció la más adecuada”, detalló.
-¿Son exitosas tus cremas en Australia?
-Actualmente se venden en toda Australia, en algunas farmacias y centros naturistas, y a través de la página web (www.ineldas.com) nos llegan pedidos de todo el mundo (un frasco de 100 gramos cuesta $25 dólares australianos). Mis cremas han llegado a Estambul, Korea... muchos lugares. Además, he sido portada de la prestigiosa revista Natural Health Review de Australia.
-Para comprobar su efectividad, bastaría con ver tu rostro. ¿Cómo ha mejorado éste desde que comenzaste a aplicarla en ti?
-La primera vez que me eché la crema, sentí que mi rostro recibía mucha frescura. Actualmente no tengo ninguna marca, nada. Es muy efectiva también en manchas de nacimiento, acné, etcétera. Es multipropósito.
-Como científica, ¿tienes otras formulaciones que pronto sacarás al mercado?
-Lamentablemente, en Australia sacar una patente por una crema cuesta 140 mil dólares. Eso es bastante dinero y yo no lo tengo. Pero tengo fórmulas para frenar la calvicie y suprimir el depilado. Están probadas. Si algún laboratorio chileno se interesa, bienvenido.
Receta de vieja familia
A juicio de Inelda, actualmente la industria cosmética está obsesionada con palabras como proanthyocyanidins, retin-A o coenzimas, por lo que una sigla particular como OFR (en inglés), es a menudo mal mirada.
“Lo más chistoso es que no se trata de nada ofensivo, sino simplemente quiere decir receta de vieja familia”, la fuerza motriz detrás de la crema multipropósito. La crema hidratante es hecha según una receta pasada por mi abuela hace muchos años”.
Su ungüento es hecho sobre la base de aceites (petróleo) totalmente naturales y extractos de plantas (la mayor parte de su propio jardín), más vitaminas suplementarias.

Como bioquímica, Inelda Alarcón ha trabajado en el centro de investigación más prestigioso de Australia. También ha sido portada del Natural Health Review.

La estampilla de 45 centavos con la que la homenajeó el CSIRO.

La crema “Inelda’s’’, que borró todas las quemaduras en el rostro de la chilena.